Capítulo 6: Matemáticos

En la escuela en plena lucha psicológica contra un par de ecuaciones diferenciales, y saber que “apenas estamos comenzando” según el profesor. No sé, seguido me pregunto si habré elegido bien la carrera; no es que no me guste, me fascina, pero alcanza grados elevados de complejidad aun sabiendo que yo, en letras, pude haber sido bien recibido (no digo ni jamás diré que soy bueno escribiendo, pero ellos suelen ser abiertos a la forma de escribir de la gente).  Harían falta un montón de sesiones para pulir mis técnicas, leer a ciertos autores, lo que me haría, quizá jodiéndome la voluntad, un discípulo. Yo empecé con Asimov, los primeros cien textos fueron pronto, además me entró curiosidad por conocer a otros escritores; la literatura es hermosa y con un universo enorme, lleno de fantasía, ilusión, historia, horror, cada una de las palabras me lleva a una distinta dimensión y me hace olvidar que estoy aquí, sin ideas de cómo resolver la ecuación, sentado a unos metros del profesor.
Las matemáticas son para hobres, o para mujeres feas; las bonitas normalmente corren para educadoras, doctoras, licenciadas, diseñadoras. Las ingenierías son para los feos, los hombres atractivos huyen a carreras en las que las opciones de captar pareja sean mayores. Seno y theta, son únicamente funciones para nosotros, matemáticos.

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