Capítulo 10: Prohibido enamorarme
Mientras más lo hago, más se calcina mi alma en el repudio de mi propio ser, la causa probable es que poco me he dado a conocer, tal como soy, nadie se atreve, siempre me temen, las luchas constantes contra mi imprudencia y mi exceso de molestia para conmigo me dejan de lado como siempre, intrigado de lo maravilloso que es estar admirando la belleza ajena, ella son hermosas, únicas, brillantes; pero demuestran que yo estoy en la postura de la nada, sin juzgarlas, no dejarán de ser lo más brillante, ni lo más maravilloso, pero como tal, el sentido de las cosas me ha metido en una esfera de austeridad, en la que debo de solo estar, sin que nadie pretenda o pueda siquiera un poco a mi persona admirar, menos amar. Joder.


