Capítulo 1: Sometimes
Sometimes I hate myself. El pensar de mi cerebro durante la clase de métodos; que bien no estaba mentalizado en hacer examen hoy, me da igual, con ese maestro me da igual; al final sé que no conseguiré obtener buena puntuación por que en el parcial he sido el peor alumno, provocado en consecuencia a lo que viví durante la primera evaluación.
Apatía, indiferencia y algo de altanería de mi parte para contrarrestar la posición de que dígase de paso, debería ser un mentor más.
Anoche quería ser abducido por el insomnio que vino sobre mí, me encuentro en la misma instancia cerebral ahora, no es que no entienda la temática expuesta por el orador, es que me duele la cabeza, cada vez me doy más cuenta de lo trastornada que está mi vista y estoy reprimiéndome gritarle ciertas cosas al profesor: ¡¿Por qué no cumple su palabra? ¿Por qué no me entrega el proyecto que me prometió?! Quizá se da cuenta del poco interés que muestro para con la materia, no es para menos, sigo ofendido por la manera en la que respondió durante la primer parcial cuando le cuestionaba acerca del por qué yo, teniendo mejor resultado en el papel y habiendo entregado completas mis tareas (como nunca), había sacado menor calificación que mi compañero quien ni tardo ni perezoso,queda aludido con el término “barbero”. La respuesta del sensei sigue haciendo mella en mi actitud “yo le pongo a quien yo quiera la calificación que yo quiera”, dictaminó el hombre. Claramente vio cómo se derrumbaba mi posición de alumno en formación y se hacía añicos mi opinión respecto al alma mater. No basta ser un educado para tener educación, todo eso mientras por mi mente se reproducía la imagen de Jobs ante aquella generación de egresados de Stanford “… esto es lo más cercano a una graduación que estaré jamás”, dijo el genio. ¿A quién creerle? ¿A un profesor autoritario que no sabe cumplir su palabra o a mi inverosímil mente que no escatima en debrayar ante la mínima oportunidad?
Mi criterio es tan ilógico como la lógica misma, deseo desaparecer de aquí, ahora, durante el examen, que más allá de lo complicado que aparenta ser, me encapsula en el tiempo dejándome como un tonto nada más. Para algunos, quizá el más tonto del lugar, para otros, un compañero más, para una cantidad mínima, esos que conocen la brillantez de mi ímpetu y saben que el aparente egocentrismo de mis letras no hace otra cosa que ensalzar su calidad como semejantes y hermanos, un genio.


