Desde mi nueva Mac, o mejor dicho, desde la Mac que era de mi hermana.
Estoy tratando de validar que las actividades que yo comúnmente realizo en una computadora, las puedo hacer aquí, sin problema alguno. Por ahora, lo que veo, es que cierto Software está fuera de sincronización debido a que el microprocesador de la misma es Intel, en un mundo en el que varias generaciones de M han salido por parte de Apple.
Recuerdo que el día del anuncio de que Apple dejaría la familia de Intel, las acciones de la empresa cayeron un 30%, pues el mercado de consumo Apple representaba un inmenso porcentaje de sus ventas. Hasta el día de hoy, la empresa no ha vuelto a ser lo mismo que era. Entre arquitecturas ARM y empresas completas abandonando el barco, hoy marcas enfocadas en el proceso multihilo son las dueñas del mercado gracias en parte a las IAs.
Le pasaré ésta máquina a mi prima. No es tan buena, porque ya lleva casi diez años de existencia, pero para su hijo que recién iniciará estudios de secundaria, puede que no sea tan mala. A mí me sirve, sin embargo eso tiene una razón específica. Sé cómo moverme entre versiones, entiendo lo que es escarvar para extraer lo mejor de cada producto de hardware, y lo mejor, soy extremadamente minimalista y me adapto a entornos limitados por mero gusto y estilo.
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Bueno, pues al final qué creen que hice... Saqué del cajón una MacBook Pro todavía más vieja que la Air que le pasé a mi prima el fin de semana. Obviamente estaba lentísima y no quería permitirme ni siquiera instalar actualizaciones de Chrome, lo que hice fue mandar MacOS a volar en esta máquina e instalarle LinuxMint, pues bien... Ahora vuela. Me gusta mucho.
Y para lo que la quiero, principalmente, que será para actividades relacionadas con escribir acá y navegar en Chrome me sirve perfectamente, lo cual me hace sentir alegre por la decisión.
Como se habrán dado cuenta, hace mucho tiempo no publicaba en mi blog, porque han pasado cosas, cosas que no quiero exhibir todavía. Porque luego no salen bien o se convierten en fracasos y quedo de nuevo como un tonto. Mejor así, en la sutileza del silencio.
Como aviso parroquial solo vengo a decirles que estaré de nuevo más presente por acá, contando más desventuras y de ser posible, cosas agradables que me ocurran. Han sido un par de meses desde que me corrieron de Amdocs interesantes, y tengo que confesar que mi estrés ha mutado y mis ganas de estar más saludable son cada día más presentes. Esperemos conseguirlo.
Desde mi nueva Mac, o mejor dicho, desde la Mac que era de mi hermana.
Estoy tratando de validar que las actividades que yo comúnmente realizo en una computadora, las puedo hacer aquí, sin problema alguno. Por ahora, lo que veo, es que cierto Software está fuera de sincronización debido a que el microprocesador de la misma es Intel, en un mundo en el que varias generaciones de M han salido por parte de Apple.
Recuerdo que el día del anuncio de que Apple dejaría la familia de Intel, las acciones de la empresa cayeron un 30%, pues el mercado de consumo Apple representaba un inmenso porcentaje de sus ventas. Hasta el día de hoy, la empresa no ha vuelto a ser lo mismo que era. Entre arquitecturas ARM y empresas completas abandonando el barco, hoy marcas enfocadas en el proceso multihilo son las dueñas del mercado gracias en parte a las IAs.
Le pasaré ésta máquina a mi prima. No es tan buena, porque ya lleva casi diez años de existencia, pero para su hijo que recién iniciará estudios de secundaria, puede que no sea tan mala. A mí me sirve, sin embargo eso tiene una razón específica. Sé cómo moverme entre versiones, entiendo lo que es escarvar para extraer lo mejor de cada producto de hardware, y lo mejor, soy extremadamente minimalista y me adapto a entornos limitados por mero gusto y estilo.
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Bueno, pues al final qué creen que hice... Saqué del cajón una MacBook Pro todavía más vieja que la Air que le pasé a mi prima el fin de semana. Obviamente estaba lentísima y no quería permitirme ni siquiera instalar actualizaciones de Chrome, lo que hice fue mandar MacOS a volar en esta máquina e instalarle LinuxMint, pues bien... Ahora vuela. Me gusta mucho.
Y para lo que la quiero, principalmente, que será para actividades relacionadas con escribir acá y navegar en Chrome me sirve perfectamente, lo cual me hace sentir alegre por la decisión.
Como se habrán dado cuenta, hace mucho tiempo no publicaba en mi blog, porque han pasado cosas, cosas que no quiero exhibir todavía. Porque luego no salen bien o se convierten en fracasos y quedo de nuevo como un tonto. Mejor así, en la sutileza del silencio.
Como aviso parroquial solo vengo a decirles que estaré de nuevo más presente por acá, contando más desventuras y de ser posible, cosas agradables que me ocurran. Han sido un par de meses desde que me corrieron de Amdocs interesantes, y tengo que confesar que mi estrés ha mutado y mis ganas de estar más saludable son cada día más presentes. Esperemos conseguirlo.









Aquí guardo fragmentos de mis días: anécdotas que me han formado, pensamientos que se resisten al silencio, destellos de oraciones que encuentro en los bordes de la rutina.
Escribir, para mí, no es un oficio sino una forma de respirar. Cada texto nace del impulso de entenderme y, tal vez, de reconciliarme con el mundo.
No busco atención o aplausos; solo dejar constancia de lo que alguna vez fui, mientras sigo aprendiendo a mirar con calma.